Para el hombre, físicamente no existe el frío como tal, solo existe la ausencia de calor. Tampoco existe la oscuridad, solo existe la ausencia de luz. Para el hombre inclinado naturalmente a lo deseable, a lo bueno, no existe la maldad, solo la falta de bondad.
La maldad se identifica con la mentira. Esta presente en múltiples formas, y como la mentira o el simple engaño, todas son fruto de los intereses y el egoísmo particular o social.
Hay quien considera dos orígenes en la maldad: uno procedente de la inteligencia, otro de la ignorancia y la estupidez. Yo creo que la maldad no procede de la inteligencia humana, creo que es un acto de involución, es infrahumana, es algo menos que humano, es una reacción producida en la zona más animal de la corteza cerebral, como rasgo de primitivismo en el hombre poco evolucionado, bordelino en ese aspecto.
La mayoría de los actos de maldad pueden explicarse como actos de estupidez humana, aunque en principio puedan parecer “actos inteligentes” al final siempre resultan ser estúpidos y la maldad acaba afectando incluso a la persona que la incurrió.
La maldad, sea como acto ejecutado en primera persona o como acto de maldad ajena permitido por nosotros, nos roba la felicidad, nos roba la libertad, ¿no es este ya suficiente motivo para pensar que quien se infringe a si mismo estos daños privándose de la felicidad propia no puede ser una persona inteligente?
El hombre llegará a ser verdaderamente libre y feliz cuando derroque la maldad, cuando se deje llevar solo por la Bondad, la Verdad y el Amor, hay quien a estas tres cualidades absolutas le llama Dios.
** “…la maldad nunca fue felicidad” Alma 41:10.
** SALMO 10 (9) La arrogancia y la prepotencia de los malvados
10:1 ¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te ocultas en los momentos de peligro?
10:2 El pobre se consume por la soberbia del malvado
y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él.
10:3 Porque el malvado se jacta de su ambición,
el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;
10:4 el impío exclama en el colmo de su arrogancia:
"No hay ningún Dios que me pida cuenta".
Esto es lo único que piensa.
10:5 Sus caminos prosperan constantemente;
tus juicios, allá arriba, lo tienen sin cuidado;
elimina de un soplo a todos sus rivales
10:6 y se dice a sí mismo: "No vacilaré,
seré siempre feliz, no tendré contrariedades".
10:7 Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de violencias;
detrás de sus palabras hay malicia y opresión;
10:8 se pone al acecho en los poblados
y mata al inocente en lugares ocultos.
Sus ojos espían a los débiles;
10:9 acecha ocultamente como el león en su guarida;
se agazapa para atrapar al pobre,
y lo atrapa arrastrándolo en sus redes.
10:10 Espía, se inclina, se dobla,
y cae sobre el débil con todas sus fuerzas.
10:11 Luego piensa: "Dios lo olvida;
aparta su rostro y nunca ve nada".
** Epístola del Apóstol San Pablo a los ROMANOS 12:21
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
** Santiago 3:16-18
“Porque donde hay envidia y ambiciones, habrá desorden y acciones malas de toda clase, mientras que la sabiduría que viene de arriba es rectitud, paz, tolerancia y comprensión. Está llena de compasión y produce buenas obras. No es parcial ni hipócrita”.
La maldad se identifica con la mentira. Esta presente en múltiples formas, y como la mentira o el simple engaño, todas son fruto de los intereses y el egoísmo particular o social.
Hay quien considera dos orígenes en la maldad: uno procedente de la inteligencia, otro de la ignorancia y la estupidez. Yo creo que la maldad no procede de la inteligencia humana, creo que es un acto de involución, es infrahumana, es algo menos que humano, es una reacción producida en la zona más animal de la corteza cerebral, como rasgo de primitivismo en el hombre poco evolucionado, bordelino en ese aspecto.
La mayoría de los actos de maldad pueden explicarse como actos de estupidez humana, aunque en principio puedan parecer “actos inteligentes” al final siempre resultan ser estúpidos y la maldad acaba afectando incluso a la persona que la incurrió.
La maldad, sea como acto ejecutado en primera persona o como acto de maldad ajena permitido por nosotros, nos roba la felicidad, nos roba la libertad, ¿no es este ya suficiente motivo para pensar que quien se infringe a si mismo estos daños privándose de la felicidad propia no puede ser una persona inteligente?
El hombre llegará a ser verdaderamente libre y feliz cuando derroque la maldad, cuando se deje llevar solo por la Bondad, la Verdad y el Amor, hay quien a estas tres cualidades absolutas le llama Dios.
** “…la maldad nunca fue felicidad” Alma 41:10.
** SALMO 10 (9) La arrogancia y la prepotencia de los malvados
10:1 ¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te ocultas en los momentos de peligro?
10:2 El pobre se consume por la soberbia del malvado
y queda envuelto en las intrigas tramadas contra él.
10:3 Porque el malvado se jacta de su ambición,
el codicioso blasfema y menosprecia al Señor;
10:4 el impío exclama en el colmo de su arrogancia:
"No hay ningún Dios que me pida cuenta".
Esto es lo único que piensa.
10:5 Sus caminos prosperan constantemente;
tus juicios, allá arriba, lo tienen sin cuidado;
elimina de un soplo a todos sus rivales
10:6 y se dice a sí mismo: "No vacilaré,
seré siempre feliz, no tendré contrariedades".
10:7 Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de violencias;
detrás de sus palabras hay malicia y opresión;
10:8 se pone al acecho en los poblados
y mata al inocente en lugares ocultos.
Sus ojos espían a los débiles;
10:9 acecha ocultamente como el león en su guarida;
se agazapa para atrapar al pobre,
y lo atrapa arrastrándolo en sus redes.
10:10 Espía, se inclina, se dobla,
y cae sobre el débil con todas sus fuerzas.
10:11 Luego piensa: "Dios lo olvida;
aparta su rostro y nunca ve nada".
** Epístola del Apóstol San Pablo a los ROMANOS 12:21
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
** Santiago 3:16-18
“Porque donde hay envidia y ambiciones, habrá desorden y acciones malas de toda clase, mientras que la sabiduría que viene de arriba es rectitud, paz, tolerancia y comprensión. Está llena de compasión y produce buenas obras. No es parcial ni hipócrita”.